Contratar seguridad privada no es solo “poner un vigilante en la portería”. Cuando la decisión se toma a la ligera, los errores pueden traducirse en robos, conflictos con residentes o empleados, sanciones y pérdida de confianza.
Este artículo resume los fallos más comunes al contratar seguridad privada y ofrece recomendaciones prácticas para tomar decisiones más seguras y profesionales.
1. Elegir solo por precio
El error más común es escoger la empresa que cobra menos, sin revisar la calidad del servicio ni las obligaciones legales. En seguridad, los precios demasiado bajos suelen significar personal poco capacitado, incumplimientos laborales o recortes en tecnología y supervisión.
Además, en Colombia existen tarifas mínimas reguladas; un proveedor muy por debajo de ese piso podría estar incumpliendo la normatividad o sacrificando estándares esenciales.
2. No verificar la habilitación legal y antecedentes
Otro error crítico es no confirmar si la empresa de vigilancia está debidamente autorizada y supervisada por las autoridades competentes. Omitir esta verificación expone a la copropiedad o empresa a sanciones y a quedar desprotegida frente a un siniestro.
Antes de contratar, es indispensable revisar licencias, pólizas, pago de parafiscales, músculo financiero y antecedentes de la compañía.
3. Contratar sin un análisis previo de riesgos
Muchas administraciones piden “un vigilante en portería” sin haber evaluado realmente cuáles son sus vulnerabilidades. Sin un diagnóstico de riesgos, es probable que se destinen recursos en puestos o turnos mal diseñados y se dejen desprotegidas zonas críticas como parqueaderos, accesos secundarios o áreas comunes poco visibles.
Un análisis previo permite definir mejor cantidad de personal, horarios, puntos de control y tecnologías necesarias para cada entorno.
4. No formalizar correctamente el servicio
También es frecuente trabajar con contratos genéricos o acuerdos verbales que no detallan el alcance real del servicio. Esto deja sin claridad temas como funciones del personal, equipamiento, protocolos de actuación, confidencialidad y responsabilidades en caso de incidentes.
Un contrato claro y detallado protege tanto a la empresa como a la copropiedad y reduce conflictos operativos y legales.
5. Subestimar la capacitación y supervisión del personal
Algunos administradores asumen que “cualquier persona en uniforme” puede hacer seguridad, y no dan importancia a la formación ni al acompañamiento al personal en campo. La falta de capacitación se refleja en accesos mal controlados, manejo deficiente de visitas, filtración de datos de residentes y reportes desordenados.
Una empresa seria garantiza entrenamiento continuo, supervisión periódica y protocolos claros para situaciones de riesgo, convivencia y atención al usuario.
6. Olvidar la integración con tecnología
Otro error es confiar solo en la presencia física de vigilantes y no considerar el apoyo de cámaras, alarmas, controles de acceso y monitoreo remoto. Sin apoyo tecnológico, la cobertura es limitada y se pierde capacidad de registro y trazabilidad de los eventos.
Combinar vigilancia física con seguridad electrónica permite diseñar esquemas más eficientes y adecuados al riesgo real de cada inmueble.
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Evitar estos errores comienza por informarse bien, exigir formalidad y trabajar con una empresa que combine cumplimiento legal, experiencia, talento humano capacitado y uso inteligente de la tecnología. Con Avizor Seguridad, administradores y empresas pueden contar con acompañamiento desde el diagnóstico de riesgos hasta la implementación de un esquema integral, pensado para proteger personas, bienes e infraestructura de forma responsable.
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